domingo, 18 de septiembre de 2011

Reseña * El Primer Día — MarcLevy

El Primer Día — MarcLevy

Género: Literatura y Ficción
Páginas: 496 páginas
ISBN: 978840809423-4
Encuadernación: Tapa rústica
Sello editorial: Planeta
Publicación: Febrero 2011

La Aventura De Amar Como Nunca Te La Han Contado

Ella: francesa, apasionada, tenaz, independiente. Ha convertido su trabajo, la arqueología, en la pasión de su vida. Quiere encontrar, cueste lo que cueste, los restos del primer homínido que caminó sobre la Tierra.
Él: inglés, taciturno, inteligente, solitario. Su pasión es la astronomía y su sueño contestar a la pregunta que desde niño le acompaña cuando mira al cielo: ¿cuál fue la primera estrella?
Los dos recorrerán el mundo persiguiendo lo que podría ser la respuesta a sus preguntas, sin darse cuenta de que en realidad se buscan el uno al otro. Tal vez, cuando se atrevan a admitirlo, sea demasiado tarde. 
Una frase con la que YO defino este libro “Dos personalidades atrayentes que se complementan entre si” 

Adrian es un astrofísico y en su búsqueda por responder a la pregunta que lo acompaña desde su niñez se encuentra con Keira una arqueóloga que trata de hallar al primer hombre.

Ella recibe un regalo que guarda un misterio que cambiara el curso de sus vidas, posiblemente de la humanidad y que los llevara a vivir la mayor aventura que se hubiesen imaginado donde el amor juega un papel determinante.

Misterios, intrigas, organizaciones secretas, pasión, aventura, risas, lágrimas y amor podrás encontrar en esta historia que te atrapara y te dejara con ganas de saber que fue lo que paso después de ese final.

Acá les dejo una parte que me gusto mucho.

-Adrian, hablas en sueños.
Me sobresalté y me incorporé en la cama.
-Lo siento -murmuró Keira-, no quería asustarte.
-Soy yo el que lo siente, debía de tener una pesadilla.
-Tienes suerte, por lo menos dormías, yo no he conseguido pegar ojo.
-Habrías tenido que despertarme antes.
-Me gustaba mirarte.
El cuarto estaba bañado en una semipenumbra, hacía demasiado calor. Me levante para abrir la ventana y Keira me siguió con la mirada. La claridad de la noche desvelaba la forma de su cuerpo, levanto la sabana y me sonrió.
-Ven a acostarte -me dijo.
Su piel tenía el sabor de la sal y adquiría en el pliegue de los senos un perfume de ámbar y caramelo; su ombligo era tan suavemente hueco que me encantaba pasear mis labios por el; mis dedos tocaron su vientre, bese su sudor. Keira apretó sus piernas alrededor de mis hombros, sus pies acariciaban mi espalda. Puso una mano en mi mentón para guiarme hasta su boca. Por la ventana se oía un estornino; el pájaro parecía adecuar su canto al ritmo de nuestros jadeos. Cuando se callaba, la respiración de Keira se detenía, sus brazos se alejaban de los míos y rechazaba mi cuerpo para acercarlo otra vez.
El recuerdo de aquella noche me obsesiona todavía, como el de un momento de intimidad en el que alejamos la muerte. Sabía que ninguna otra compañera me abrazaría así, y ese pensamiento me daba miedo.

Yo, Diana  le doy 4 de 5 tazas de café.